Uno de los lugares más vulnerables cuando se habla de transmisión de virus, infecciones y bacterias son los hospitales. Por eso  es de suma importancia prestar mucha atención en el tratamiento y la calidad del aire que corre en el interior de cada recinto del hospital.

Lo más importante para la salud del ser humano, es  respirar un aire limpio en todo momento y lugar.

La calidad de un aire acondicionado se determina por la suma de factores como: la temperatura, la humedad, la velocidad del aire, la contaminación microbiana y las partículas que se encuentran en el ambiente.

En un hospital el cuido de la calidad del aire interior está meramente enfocado a la reducción de contaminantes aerotransportados, esto con motivo de evitar la propagación de infecciones. El rol del aire acondicionado en un hospital va mucho más allá de simplemente proveer un confort térmico a los pacientes, los visitantes y el staff.

Para garantizar la buena eficacia del aire interior de un establecimiento hospitalario, se recomienda adquirir equipos que tengan una vida útil de entre 2 a 5 años. Y asimismo deben brindarles a los equipos un mantenimiento mensual, esto también ayuda a mejorar el ambiente interior del hospital y la salud de quienes se mantienen dentro del mismo.

Una mala calidad del aire podrían causar problemas de salud inmediatos como: el agravar enfermedades cardiovasculares y respiratorias, producir más estrés al corazón y los pulmones, dañar las células del sistema respiratorio, envejecimiento acelerado de los pulmones y pérdida de la capacidad pulmonar, desarrollo de enfermedades como asma, bronquitis, enfisema, posiblemente cáncer y, finalmente, acorta la vida del ser humano.

Todo está en el buen uso y como cualquier equipo mal usado puede provocar problemas secundarios.